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:: Conceptos de Astronomía ::

.:. 2.0 - Objetos del Sistema Solar .:.

El Sistema Solar es un sistema planetario que se encuentra en uno de los brazos (brazo de Orión) de la galaxia Vía Láctea, a unos 28 mil años luz del centro de la misma. Está formado por el Sol, que es su única estrella central, los objetos que le acompañan y el espacio interplanetario comprendido entre ellos, compuesto básicamente por polvo y gas.

Los planetas que orbitan alrededor del Sol son ocho: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Hay también otros cuerpos menores: planetas enanos, como Ceres, Plutón, Makemake, Haumea y Eris, asteroides, satélites naturales de los planetas, cometas... Casi todos estos objetos giran alrededor del Sol en el mismo plano, llamado eclíptica, y en la misma dirección, en órbitas casi circulares. Observando el Sistema Solar desde el polo norte del Sol, los planetas orbitan en dirección contraria a las agujas del reloj.

El origen del Sistema Solar puede situarse hace unos 4.600 millones de años cuando, según la teoría de Laplace, una gigantesca nube de gas y polvo empezó a contraerse a causa de la fuerza de la gravedad, girando a gran velocidad, bien debido a la explosión de una supernova próxima o por conservación de su momento cinético. Consecuentemente, la mayor parte de la materia que formaba la nube se acumuló en el centro de la misma. La elevada presión a la que eran sometidos los átomos provocaron su fusión y la liberación de gran cantidad de energía dando lugar a la formación de una estrella. Al mismo tiempo se iban formando remolinos de materia que, al ir creciendo y colisionando entre sí, aumentaban su gravedad y acumulaban más materia en cada giro. Sólo 100 millones de años después de iniciarse este proceso, el Sistema Solar adquirió un aspecto semejante al actual, aunque cada objeto siguió evolucionando independientemente.


2.1 - El Sol

El Sol es la estrella que se encuentra en el centro del Sistema Solar. La distancia media de la Tierra al Sol es de aproximadamente 149.600.000 km y su luz recorre esa distancia en 8 minutos y 19 segundos. La luz solar es la principal fuente de energía para mantener a casi todas las formas de vida en la Tierra y es determinante para controlar los procesos climáticos de nuestro planeta. Ejerce una fuerte atracción gravitatoria sobre sus planetas que los mantiene girando a su alrededor.

El Sol se formó hace 4.600 millones de años. Se encuentra en la fase de su existencia denominada secuencia principal, con un tipo espectral G2, y permanecerá en esa secuencia unos 5.000 millones de años más. Después comenzará a hacerse más grande de forma paulatina hasta convertirse en una gigante roja. Finalmente, se colapsará por su propio peso y se convertirá en una enana blanca.

Con un diámetro ecuatorial de 1.390.000 km contiene alrededor del 98,6% de la masa del Sistema Solar. De él sólo vemos su capa exterior, llamada fotosfera, con una temperatura de 6.000ºC aproximadamente, aunque hay zonas más frías que constituyen lo que llamamos manchas solares y que están a 4.000ºC. En su interior se crea la energía solar, a una temperatura de 15 millones de grados y a una elevadísima presión, provocando reacciones nucleares. Estas liberan núcleos de hidrógeno (protones) que se funden en grupos de cuatro y forman núcleos de helio (partículas alfa). Como la partícula alfa pesa menos que los cuatro protones que la han formado, esa diferencia se expulsa hacia la superficie en forma de energía. Por el contrario, el Sol también absorbe materia. Al ser tan grande su fuerza gravitatoria atrae a menudo a los asteroides y cometas que pasan cerca de él.

El periodo de rotación de la superficie del Sol oscila entre los 25 días en el ecuador y los 36 días en la proximidad de los polos. El interior de la estrella parece que rota una vez cada 27 días. El Sol, arrastrando a todo el Sistema Solar, da una vuelta alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, cada 200 millones de años.

En el cielo de la Tierra es el astro con mayor brillo aparente. La combinación de tamaños del Sol y la Luna con sus respectivas distancias a nuestro planeta hacen que se vean aproximadamente con el mismo tamaño aparente en el cielo. Esto da lugar a una continua sucesión de eclipses solares que pueden ser parciales, totales o anulares.

Las primeras observaciones astronómicas del Sol fueron realizadas por Galileo Galilei. Utilizando el método de proyección, Galileo descubrió las manchas solares y sus continuas variaciones de tamaño. Gracias a ellas pudo medir el período de rotación solar. Actualmente, además de la observación con telescopios ópticos convencionales, se utilizan coronógrafos para analizar la corona solar, telescopios ultravioleta extremo, que permiten observar su campo magnético, y radiotelescopios, que captan varias clases de radiaciones imperceptibles para el ojo humano. La actividad solar es controlada continuamente por observatorios astronómicos terrestres y espaciales, no solo para obtener mayores conocimientos de la actividad solar sino también para controlar los períodos de elevada emisión de partículas que pueden ser peligrosas para las actividades espaciales y las telecomunicaciones terrestres.


2.2 - La Luna

La Luna es el único satélite natural de la Tierra, el objeto celeste más cercano y mejor conocido. Se encuentra a una distancia media de la Tierra de 384.403 km y realiza un giro alrededor de ella en 27 días, 7 horas y 43 minutos, exactamente el mismo tiempo que tarda en girar sobre su propio eje, por lo que siempre nos muestra la misma cara. No tiene atmósfera ni agua, por eso su superficie no se deteriora con el tiempo, salvo por la aparición de cráteres ocasionados por el impacto ocasional de algún meteorito, aunque algunos accidentes geográficos parecen tener un indiscutible origen volcánico. En su superficie se registran temperaturas extremas que oscilan entre los 107ºC durante el día y los -153ºC por la noche. Cuando el Sol, la Tierra y la Luna se sitúan en línea recta se producen sombras, de forma que la de la Tierra se proyecta sobre la Luna o viceversa. Estos eclipses pueden ser de dos tipos: lunar, cuando la Luna se sitúa a la sombra de la Tierra; y solar, cuando la Luna se coloca entre la Tierra y el Sol, tapándolo total o parcialmente. La fuerza de atracción gravitatoria lunar produce una leve deformación de la superficie terrestre, lo que da lugar al fenómeno de las mareas, que produce el flujo y reflujo continuo de las aguas de los océanos y mares de la Tierra.

Con un diámetro de 3.476 km, la Luna tiene un tamaño desmesurado respecto a su planeta puesto que la relación de tamaño entre sus diámetros es de 3,6 a 1, mientras que en el resto de los planetas del Sistema Solar esta relación es mucho mayor. El satélite con un tamaño relativo más aproximado sería Titán, que presenta respecto a su planeta Saturno una relación de diámetros de 39 a 1. Esta circunstancia, unida a que la composición de la Luna es la misma que la de la superficie terrestre nos hace pensar que su origen tiene que provenir de la Tierra. Un cuerpo tan grande en relación con nuestro planeta no podría haber sido capturado ni tampoco es probable que se hubiesen formado juntos en épocas cercanas. Por tanto, la explicación más extendida es que la Luna se formó cuando, en el proceso de creación del Sistema Solar, chocó contra la Tierra un protoplaneta de tamaño inferior. La enorme energía producida en la colisión fundió la corteza terrestre, arrojándola al espacio en forma de gran cantidad de restos incandescentes. Con el transcurso del tiempo se fue formando un anillo alrededor de nuestro planeta con los restos del cataclismo hasta que, por acreción, se formó la Luna. Esa misma colisión habría provocado la gran inclinación del eje de rotación terrestre.

Debido al movimiento rotatorio de la Luna alrededor de la Tierra, la luz del Sol le llega desde diferentes posiciones, que se van repitiendo cíclicamente en cada vuelta. Cuando no se ve en el cielo está en la fase de luna nueva y, posteriormente, va pasando por las fases de luna creciente, luna llena y luna menguante. Desde tiempos prehistóricos estas fases lunares que se repetían infaliblemente sorprendieron a todas las civilizaciones. Después del Sol era uno de los dos objetos celestes más importantes y su periodicidad sirvió como calendario en muchas culturas que ya medían el tiempo contando las fases de la Luna. Una semana era el tiempo que duraba una fase y un mes lo que tardaba en completarse el ciclo lunar.

Fue el filósofo griego Anaxágoras el primero que intentó ofrecer una visión racional y científica de la Luna. Explicó que tanto el Sol como la Luna eran dos esferas gigantes y rocosas y que la luz que emitía la Luna era la luz del Sol reflejada en su superficie. En la Edad Media, antes de la invención del telescopio, cada vez más científicos y filósofos afirmaban que la Luna era una esfera perfectamente lisa hasta que, en 1609, Galileo Galilei utilizó por primera vez el telescopio para observar nuestro satélite, constatando que no era una superficie lisa, sino que estaba repleta de cráteres. Los observadores antiguos identificaron las regiones oscuras de su superficie como océanos, por lo que le dieron el nombre latino de mare, y las regiones más brillantes los consideraron continentes. Desde el Renacimiento, los telescopios han ido aumentando el nivel de detalle de los mapas de la superficie lunar, hasta que la exploración espacial nos ha permitido conocer a fondo toda su superficie. El mayor cráter lunar, el Bailly, tiene 295 km de diámetro y 3.960 m. de profundidad. El mar lunar más grande es el Mare Imbrium, Mar de las Lluvias, con 1.200 km de diámetro. Cerca del polo sur, en las cordilleras Leibniz y Doerfel, se encuentran las montañas lunares más altas, con cimas que llegan hasta los 6.100 m. de altura. Debido a la cercanía de la Luna y a su gran tamaño, podemos realizar su observación en detalle a simple vista o con instrumentos sencillos. El 20 de julio de 1969, el astronauta estadounidense Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre que pisaba la Luna, como comandante de la misión Apollo XI. Los diferentes viajes lunares han permitido recoger cerca de 400 kg. de muestras del suelo lunar que están siendo objeto de estudio científico.


2.3 - Los planetas

Según la definición adoptada el 24 de agosto de 2006 por la Unión Astronómica Internacional, un planeta es un cuerpo celeste que cumple dos requisitos: tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático, es decir, prácticamente esférica; y que ha limpiado de planetesimales la vecindad de su órbita. Etimológicamente, el origen del término planeta proviene del latín que a su vez la tomó del griego planetai. Los astrónomos griegos observaron que ciertos objetos del cielo no permanecían fijos en su posición relativa respecto a los demás, sino que erraban aparentemente por el cielo entre el resto de estrellas, por lo que los llamaron asteres planetai que significaba astros errantes o vagabundos.

El Sistema Solar consta de ocho planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Junto a ellos hay también una serie de "planetas enanos", que es el término creado en el año 2006 por la Unión Astronómica Internacional para definir a una nueva clase de cuerpos celestes que se encuadran entre los planetas y los cuerpos menores. La diferencia con los planetas es que no han limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales. Como consecuencia más inmediata de esta resolución, Plutón perdió la condición de planeta y, junto con los anteriormente considerados asteroides Ceres, Eris, Makemake y Eumea, constituyen la lista actual de planetas enanos.

Los planetas se pueden clasificar según su estructura y su posición en el Sistema Solar. Hay cuatro planetas "rocosos" o "terrestres", es decir, similares a la Tierra, que son Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Son de pequeño tamaño, sólidos y de superficie compacta, y de alta densidad. También son llamados planetas interiores. A continuación hay otros cuatro planetas denominados "gigantes gaseosos" o "jovianos", es decir, similares a Júpiter, y son Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Sus características principales son sus grandes tamaños, que son esencialmente gaseosos al estar compuestos de hidrógeno y helio, y su baja densidad. También son llamados planetas exteriores.

Mercurio: Es el planeta más cercano al Sol y el más pequeño del Sistema Solar, aunque es mayor que nuestra Luna. Su nombre, el del mensajero de los dioses, se lo pusieron los romanos porque observaron que se desplazaba por el cielo más rápido que los demás planetas. La presencia de campo magnético indica que tiene un núcleo metálico parcialmente líquido. Por su alta densidad, igual a la de la Tierra, deducimos que el núcleo ocupa la mitad del volumen del planeta. Su paisaje es semejante al de la Luna, lleno de cráteres y grietas, con numerosas marcas ocasionadas por impactos de meteoritos. La temperatura de su superficie cuando está expuesta al Sol llega a superar los 425ºC, mientras que las zonas en sombra pueden descender hasta los -170ºC. Los polos se mantienen siempre muy fríos, por lo que se piensa que pueden contener agua congelada. Desde la superficie de Mercurio, el Sol tiene un tamaño aparente dos veces y medio mayor que en la Tierra, aunque el cielo lo veríamos siempre negro ya que, al no tener atmósfera, no se dispersa la luz solar. Su periodo de rotación es de 58,7 días, equivalente a 2/3 de su periodo de traslación. Como su órbita está más cercana al Sol que la de la Tierra, Mercurio periódicamente pasa entre el Sol y nuestro planeta, fenómeno que se denomina tránsito.

Venus: Es el segundo planeta del Sistema Solar y el tercero más pequeño. Recibe su nombre en honor de Venus, la diosa romana del amor. Es el más semejante a La Tierra por su tamaño, masa, densidad, volumen y composición, ya que se formaron en la misma época y a partir de la misma nebulosa. Sin embargo, al contrario que la Tierra, no tiene océanos y su densa atmósfera provoca un efecto invernadero que, junto con una presión atmosférica 94 veces superior a la terrestre, eleva la temperatura del planeta hasta los 480ºC. Venus gira muy lentamente sobre su eje, una vez cada 243 días, y en sentido contrario al de los otros planetas. Como su periodo de traslación alrededor del Sol es de 224,7 días, el día en Venus dura más que el año. La órbita de Venus es una elipse con una excentricidad inferior al 1%, la más circular de todos los planetas. Al encontrarse más cercano al Sol que la Tierra, siempre se puede observar en la misma dirección que el Sol, a una elongación máxima de 47,8° y sólo unas cuantas horas antes del orto o después del ocaso. En los momentos de máximo brillo, es uno de los tres únicos objetos celestes que pueden ser observados durante el día, junto con el Sol y la Luna. En el cielo nocturno es el segundo objeto más brillante del firmamento después de la Luna.

La Tierra: Es el tercer planeta más cercano al Sol y el quinto más grande del Sistema Solar. Es el más denso de todos, respecto a su tamaño, y el mayor de los planetas rocosos. Esa gran densidad hace que retenga una capa de gases que constituyen su atmósfera, la cual dispersa la luz y absorbe el calor, favoreciendo que tenga unas temperaturas estables (15ºC de media) en toda su superficie y durante todas las estaciones. La superficie terrestre presenta una gran variedad de paisajes naturales donde podemos encontrar montañas, valles, océanos, lagos, ríos, etc. Está habitado por una amplísima diversidad de organismos vivos. Es un planeta rocoso geológicamente activo compuesto principalmente de roca derretida en su interior que genera un fuerte campo magnético. Sobre ese ardiente magma flota la roca solidificada que constituye la corteza terrestre. Se desplaza en una trayectoria elíptica alrededor del Sol a una distancia de unos 150 millones de kilómetros. La Tierra se formó hace 4.600 millones de años, al igual que el resto del Sistema Solar. La parte menos densa del planeta es su atmósfera, compuesta por una solución de gases rica en oxígeno que, junto con el campo magnético, protege la vida superficial de amenazas naturales exteriores, como los rayos ultravioletas, rayos cósmicos o meteoritos. Posee un único satélite natural, la Luna, el más grande del Sistema Solar en relación con su planeta.

Marte: Es el cuarto planeta del Sistema Solar y el segundo de menor tamaño. El tono rojizo de su superficie, producido por la oxidación o corrosión, hizo que los romanos lo identificaran con la sangre y le dieran el nombre de su dios de la guerra. También es conocido como "el planeta rojo". Tiene forma elipsoidal, con un diámetro ecuatorial de 6.794 km . Gracias a las manchas de su superficie, utilizadas como puntos de referencia, se conoce con exactitud el período de rotación de Marte, que es de 24 h. 37 m. y 22,7 s. para el día sideral y de 24 h. 39 m. 35,3 s. para el día solar. El año marciano dura 687 días terrestres. El movimiento retrógrado aparente que se observa desde la Tierra permitió a Kepler calcular la elíptica de su órbita, determinando así las leyes del movimiento planetario conocidas como "leyes de Kepler". En los polos de Marte se pueden observar claramente dos casquetes polares de color blanco deslumbrante, que han facilitado el cálculo del ángulo que forma el ecuador del planeta con el plano de su órbita, que es de 25,19°, un poco mayor que la oblicuidad de la eclíptica de la Tierra, lo que permite que Marte tenga períodos estacionales similares a los de nuestro planeta. Su atmósfera está formada por dióxido de carbono principalmente y se congela alternativamente en cada uno de los polos. En algún momento de su existencia parece que tuvo una atmósfera más compacta que la actual, con existencia de nubes y precipitaciones que formaron ríos y lagos, ya que en su superficie se aprecian surcos, islas y costas. En las condiciones actuales, Marte no puede albergar ningún tipo de vida ya que su suelo es extremadamente seco y recibe del Sol rayos ultravioletas que no puede filtrar su débil atmósfera. La máxima aproximación de Marte a la Tierra es de unos 55 millones de kilómetros. En ese momento es, después de la Luna y Venus, el objeto más brillante del cielo nocturno. Marte tiene dos satélites, Fobos y Deimos. Son pequeños y giran rápido muy cerca del planeta, lo que dificultó durante mucho tiempo su descubrimiento a través del telescopio.

Júpiter: Es el quinto planeta del Sistema Solar y el de mayor tamaño, ya que tiene una masa dos veces y media mayor que la de los demás planetas juntos. Recibe su nombre del dios romano Júpiter. Es un planeta masivo gaseoso formado principalmente por hidrógeno y helio, con pequeñas cantidades de amoníaco, metano, vapor de agua y otros compuestos. No posee una superficie interior definida. El elemento atmosférico más destacable en su superficie es la "Gran Mancha Roja", un enorme anticiclón situado en las latitudes tropicales del hemisferio sur y con un diámetro superior al de la Tierra. Su atmósfera presenta una estructura de nubes en forma de bandas de color con fuertes y turbulentos vientos zonales que alcanzan velocidades de más de 500 km/h. Su velocidad de rotación es la más rápida de todos los planetas del Sistema Solar, realizando un giro alrededor de su eje en menos de 10 horas. Su período de traslación alrededor del Sol es de casi 12 años. Tiene 16 satélites, de los que los cuatro mayores fueron descubiertos por Galileo en 1610: Ganímedes, Calisto, Io y Europa. Tiene un tenue sistema de anillos, invisibles desde la Tierra, formados por partículas de polvo lanzadas al espacio en las colisiones de meteoritos con los satélites interiores de Júpiter. Los satélites y los anillos se mueven dentro de un enorme globo de radiación que constituye el campo magnético del planeta, y se proyecta en dirección contraria al Sol más de 750 millones de kilómetros llegando hasta la órbita de Saturno.

Saturno: Es el sexto planeta del Sistema Solar y el segundo en masa y tamaño después de Júpiter. Debido a que su posición orbital está más alejada del Sol que Júpiter, los antiguos romanos le dieron a este planeta el nombre del padre de Júpiter. Puede que sea el planeta más peculiar que se puede observar desde la Tierra debido a que es el único con un sistema de brillantes anillos perfectamente visible. Presenta un claro achatamiento en los polos y un ecuador que sobresale formando la figura de un esferoide ovalado. Esta forma se debe a su rápida rotación, su naturaleza fluida y su baja gravedad. La atmósfera está compuesta básicamente de hidrógeno con pequeñas cantidades de helio y metano. Las nubes superiores de color amarillento están formadas por cristales de amoníaco y están sujetas a fuertes tormentas y vientos de hasta 500 km/h. Es el único planeta que tiene una densidad menor que el agua. Su superficie registra temperaturas que oscilan entre los 15ºC y los -125ºC. Aunque su atmósfera gira a una velocidad distinta en cada latitud se puede establecer de forma aproximada su período de rotación en 10,23 horas y el periodo de traslación alrededor del Sol en 29 años y 167 días. Los anillos que se extienden en su plano ecuatorial están compuestos de partículas con abundante agua helada, con unos tamaños comprendidos entre partículas microscópicas de polvo hasta rocas de varios metros de tamaño. Los anillos se distribuyen en zonas con mayor y menor densidad de material, con claras divisiones entre estas regiones. Los anillos principales se denominan A y B, y están separados por la "división de Cassini". En la región interior al anillo B se distinguen dos anillos más tenues denominados C y D. En el exterior se puede distinguir un anillo delgado y débil denominado anillo F. Saturno tiene 33 satélites, todos con una densidad muy baja y, como además reflejan mucha luz, nos hace pensar que están compuestos básicamente por agua congelada con la incorporación de rocas en un bajo porcentaje. Los de mayor tamaño son Titán, Rea, Japeto, Dione y Tetis.

Urano: Es el séptimo planeta del Sistema Solar y el tercero más grande. Es el primero que se descubrió gracias al telescopio. En el siglo XIX el astrónomo alemán Johann Elert Bode propuso el nombre de Urano, padre de Cronos (dios griego equivalente al romano Saturno), para este nuevo planeta. Su gruesa atmósfera está formada por hidrógeno, helio, metano y otros hidrocarburos que representan el 15% de la masa planetaria. Como el metano absorbe la luz roja, el planeta tiene un característico color azul verdoso. Posee un núcleo formado por hielos y rocas. Podríamos afirmar que Urano es, en muchos aspectos, un gigante gaseoso cuyo crecimiento se detuvo en un momento determinado y no pudo llegar a tener las grandes masas de Júpiter y Saturno. Su período de rotación es de casi 18 horas y su órbita alrededor del Sol dura más de 84 años. Su eje de rotación presenta una inclinación de casi 90º con respecto a su órbita, incluyendo también sus anillos, satélites y su campo magnético. Tiene un sistema de anillos invisibles a simple vista y compuesto de partículas oscuras. Uno de ellos es de color azul, lo cual es una rareza planetaria, ya que generalmente son de color rojizo. Tiene 21 satélites, siendo los más grandes Titania, Oberón, Umbriel, Ariel y Miranda, nombres de personajes femeninos de obras de Shakespeare.

Neptuno: Es el octavo y último planeta del Sistema Solar y el cuarto más grande, con un tamaño casi igual al de Urano. Se le dio el nombre del dios romano de los mares. Fue descubierto gracias a predicciones matemáticas, ya que se observó que las órbitas de Júpiter, Saturno y Urano tenían ligeras variaciones respecto a las órbitas previstas por las leyes de Kepler y de Newton. Los astrónomos Adams, británico, y Le Verrier, francés, calcularon de forma independiente la posición del teórico planeta que originaba esas irregularidades y, finalmente, Galle lo observó en 1846 a menos de un grado de la posición calculada matemáticamente. La atmósfera está formada por hidrógeno, helio, vapor de agua y metano, que le da el color azul. Su interior es de roca fundida con agua, metano y amoníaco líquidos. En su superficie se producen los vientos más fuertes del Sistema Solar con picos de hasta 2.000 km/h y las temperaturas más bajas, llegando a -240ºC. La rotación sobre su eje dura 16,1 horas y realiza un giro alrededor del Sol cada 164,8 años. Tiene un sistema de anillos estrechos, delgados y muy tenues, difíciles de distinguir incluso con los telescopios terrestres, formados a partir de partículas de polvo expulsadas de sus satélites por impactos de meteoritos. Se conocen trece satélites en Neptuno, siendo el mayor y más importante de ellos Tritón, con más del 99,5% de la masa de todos sus satélites y que destaca, además de por su gran tamaño, por moverse en una órbita retrógrada, girando en dirección contraria a la rotación del planeta.


2.4 - Planetas enanos

La Unión Astronómica Internacional adoptó el 24 de Agosto de 2006 una definición de planeta distinta de la anteriormente vigente. Desde ese momento, una serie de objetos del Sistema Solar tuvieron que agruparse en una nueva clase de cuerpos celestes que se denominan planetas enanos y que encuadra a los objetos situados entre los planetas y los cuerpos menores del Sistema Solar. La diferencia de este nuevo tipo de objeto con los planetas es que no han limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales, lo que sugiere un origen distinto para los dos tipos de planetas. Como consecuencia más inmediata de esta resolución, Plutón perdió la condición de planeta, y los anteriormente considerados asteroides Ceres y Eris cambiaron de categoría para engrosar la lista de planetas enanos. Posteriormente, en julio y septiembre de 2008, se incorporaron a esta lista dos nuevos integrantes: Makemake y Haumea. También hay un grupo de más de 40 objetos, todos con un diámetro de más de 700 km, que en un futuro próximo podrían ser incluidos en esta relación de planetas enanos: Caronte, Sedna, Orcus, ...


2.5 - Asteroides y cometas

Asteroides: Son cuerpos rocosos, carbonáceos o metálicos más pequeños que un planeta y mayores que un meteoroide, que describen una orbita semiestable alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno, la mayoría en el cinturón principal, entre Marte y Júpiter. Algunos asteroides tienen órbitas que se acercan al Sol más que la Tierra o que se alejan más allá de Saturno. Algunos colisionan contra nuestro planeta y cuando entran en la atmósfera, se encienden transformándose en meteoritos. Su nombre proviene del término griego que significa "de forma de estrella", ya que estos objetos, vistos desde la Tierra, tienen aspecto de estrellas. También reciben el nombre de planetoides o planetas menores, que se ajusta más a lo que son en realidad. Existen cerca de dos millones de asteroides con un diámetro de más de un kilómetro tan sólo en el cinturón principal, aunque sumadas todas sus masas sólo suponen el 5% de la masa de la Luna. Los más grandes son más o menos esféricos, pero el resto suelen tener formas alargadas e irregulares. La mayoría de ellos tardan entre 5 y 20 horas en completar una rotación sobre su eje y entre 3 y 6 años en realizar una órbita alrededor del Sol. Los de mayor tamaño son: Pallas, Vesta e Hygiea.

Cometas: Son cuerpos celestes que orbitan alrededor del Sol siguiendo órbitas elípticas de gran excentricidad. Esto significa que muchos de los cometas que se acercan al Sol describen órbitas tan alargadas que sólo vuelven a aproximarse al cabo de miles de años. Su nombre proviene del griego kometes que significa cabellera, debido a la cola formada por polvo y gas ionizado que se origina cuando el cometa se acerca al Sol. Un cometa está compuesto por un núcleo, principalmente agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio y silicatos, rodeado de una atmósfera nebulosa llamada "coma". La mayor parte de los gases expulsados del cometa por el viento solar, que forman la cabellera, son moléculas fragmentarias o partículas radicales de los elementos más comunes del espacio: hidrógeno, nitrógeno, carbono y oxígeno. Los cometas provienen principalmente de la Nube de Oort, que está situada a 50.000 UA del Sol, y del Cinturón de Kuiper, ubicado más allá de la órbita de Neptuno.


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